Cuando vayas a entrar en la clase de música, párate, cierra los ojos, inspira fuerte y deja que entre en tu interior. Sentirás como se adueña de tu mente y sobre todo de tu corazón. Porque todo aprendizaje viene de la emoción. Desde ese momento no podrás vivir sin ella de noche, de día… en cualquier parte.

¡RESPIRA MÚSICA!